Quienes vivimos de nuestro trabajo vemos cómo se deterioran nuestras condiciones de vida: el salario es absorbido por la carestía de los precios de los artículos de primera necesidad, los alquileres se disparan y se agudiza el problema de la vivienda, avanza la precariedad laboral y el desempleo.

Los sindicatos han sido absorbidos por el sistema y la mayoría de los trabajadores si se sindicalizan sufren una persecución que tarde o temprano hará que pierdan su empleo. Los partidos políticos de la burguesía, tanto los de izquierda como los de derecha, no defienden a los trabajadores en el parlamento y cogobiernan para que nada cambie.

La única salida que tenemos es tomar el destino en nuestras manos; necesitamos un movimiento político para organizarnos de forma independiente por nuestras reivindicaciones inmediatas y generar perspectivas de Poder.


Solo la revolución es la solución

La economía del país se encuentra en permanente contradicción; a pesar de las posibilidades de generar un mayor crecimiento económico explotando la riqueza del país, las crisis económicas se repiten constantemente y las cuentas del Estado nunca dejan de estar en rojo. Lo que generamos los trabajadores queda en mano de unos pocos: la burguesía, dueña de  la tierra, las fábricas y los grandes medios de distribución y comercialización asociada a las corporaciones extranjeras se queda con el fruto de nuestro trabajo y nos condena a vivir en la pobreza y el subdesarrollo: nosotros trabajamos, ellos se enriquecen, son una clase parásita que frena el desarrollo del país a costillas nuestras.


Sólo la revolución, es decir, la destrucción del Estado tal como lo conocemos y un cambio radical del sistema económico, podrá permitir que las fuerzas productivas se liberen y que la sociedad conducida por los trabajadores produzca las condiciones necesarias para que todos los integrantes de la misma tengan una vida digna acorde a las posibilidades contemporáneas.


La revolución es una necesidad para la mayoría de la sociedad. Las tendencias propias del capitalismo, que tiene un carácter mundial, empujan a la mayoría de la sociedad a la pobreza. Las grandes masas del proletariado así como otros sectores sociales empujados por la realidad material van a salir a luchar contra la realidad actual y por un cambio. Pero solo cuando estás luchas se den con la base de un programa revolucionario estos cambios necesarios y anhelados se realizarán.


La revolución significa una ruptura con el orden de cosas social y económico existentes, demolerá el Estado burgués y expropiará a la burguesía. La vanguardia de este proceso es inexorablemente el proletariado que valiéndose de un gobierno propio sin participación de explotadores, conducirá la construcción de la base material del socialismo. Este proceso implica la ruptura de la dependencia que tiene atada el imperialismo capitalista a nuestro país y a la región. Por lo tanto, la revolución abrirá un proceso único e ininterrumpido de liberación social y nacional, donde las tareas antiimperialistas y socialistas se unen.

¡Construyamos un gran movimiento político del proletariado!

La revolución no se realiza en cualquier momento por la voluntad de un grupo de personas. La revolución es un hito histórico que se concreta cuando las condiciones objetivas y subjetivas coinciden.

Inevitablemente el capitalismo va a sufrir crisis que golpearán fuertemente a la mayoría de la sociedad, esto no es por culpa de la labor de los revolucionarios, es consecuencia de las tendencias internas de la economía capitalista. La amplísima mayoría de la sociedad viéndose empujada por esta realidad a mayores grados de actividad y lucha tienen dos opciones: apostar a una vía burguesa de reciclar la economía y pagando el costo de la crisis recomenzar un ciclo económico capitalista o romper con la relaciones causantes de estas crisis y del empeoramiento de la vida de los trabajadores, es decir, hacer la revolución.

Nuestra convocatoria es a construir un movimiento político que actúe en la realidad social promoviendo y explicando una sencilla verdad: solo la ruptura con el orden social existente y la construcción de una sociedad socialista sobre la base del Poder Obrero, es decir, de la clase de los que sólo tienen su fuerza de trabajo, se podrá poner fin al aumento de la miseria y abrir cauce a una vida digna para todos los integrantes de la sociedad.

Esta es una tarea que solo se puede emprender rompiendo con las prácticas y discursos que existen actualmente en los sindicatos y organizaciones sociales particularmente, pero también  la de todo el sistema político, dando un debate frontal a todas las últimas actualizaciones de la ideología burguesa que se han puesto de moda y promoviendo un trabajo unificado y consciente de quienes estén dispuesto a dar los primeros pasos.

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